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La ley del hijo único en China, ha cumplido tres décadas.
Bajo argumentos de supuesto interés por la población se esconde uno de los mas grandes genosidios. "El gobierno chino continuará trabajando para controlar el crecimiento demográfico y mejorar la calidad de vida de la población, pese a algunos efectos secundarios de la política de planificación familiar", afirmó Zhang Weiqing (periódico EL TIEMPO, marzo 16-08)
Según el director, "la enorme población ha restringido el desarrollo económico y social de China. Muchos problemas globales, como la deforestación, el calentamiento global, la lluvia ácida y la desaparición de los glaciares están relacionados con el rápido crecimiento demográfico".
En otras palabras, para los chinos no es el manejo irresponsable de la naturaleza, ni la ambición desmedida de los grandes conglomerados comerciales, sino los niños por nacer quienes ocasionan los daños ecológicos.